miércoles, 27 de octubre de 2010
Man in the chair
Para mí fue muy placentero mirar la película del hombre en la silla. En primer lugar, por la actuación de Christopher Plummer, quien represento a un anciano gruñón que no le gustaba depender de nadie, y que además era muy liberal. Por ejemplo: bebía wild turkey, fumaba aunque el doctor se lo prohibió, entre otros. Por otro lado, los encuadres me parecieron excelentes sobre todo aquellos en que se presentaban las funciones del director, pues creo que es en resumidas cuentas la esencia de “El Hombre En La Silla”. Por último, fue hermoso observar el arduo trabajo que realizaron Cameron y su equipo visitando centros para ancianos donde estos eran maltratados, entrevistándolos o cuando uno de ellos utiliza su bastón como base de una cámara.
Fotografías a Blanco y negro
Analizando el tema presentado en el Centro Cultural de España mientras lo recorría, me di cuenta de lo mucho que me falta por conocer la vida. Pude notar en la Imágenes de German Gomez las diferentes circunstancias por las que pasan muchos niños en la vida, ya que en ellas pudimos observar como los niños con diferentes enfermedades convivían juntos gracias a que algunas personas en el mundo como es German Gomez se compadece de ellos y los ayuda a conllevar su deficiencia hasta donde se pueda, puesto que muchos de estos niños vivieron cortos años de vida.
martes, 26 de octubre de 2010
Final de Sennin
El gran pino le parecía imponente a Gonsuké desde allí abajo. Entonces empezó a subir por sus ramas, de repente se percato de que ya había escalado una cuarta parte del árbol, cuando de repente sintió un cosquilleo que subía por su pierna izquierda y se asentaba en los glúteos. Entonces, sintió un gran ardor que le impidió seguir subiendo. Tuvo que hacer movimientos tales al rascarse, que parecía que se mofaba de la mujer y de su esposo. El doctor muy encolerizado, se alejo por un momento del lugar y entro a una habitación un poco oscura de la casa. Al regresar, portaba un arco y varias flechas, y con mucha destreza la disparo hacia las nalgas de Gonsuké, el cual malherido, salió volando del dolor. Si, así es, el dolor fue tan grande que le sirvió a Gonsuké para convertirse en sennin. La Vieja Zorra y el doctor atónitos por lo que acababa de suceder, no pudieron responder a Gonsuké cuando les dijo: “¡Muchas gracias! ¡Por fin soy un Sennin!” Y poco a poco se fue alejando hasta que un avión que cruzo de repente lo arroyo en el aire, acabando así con su vida.
El columpio
El cortometraje “El columpio” tiene como temática el silencio. Dos jóvenes se gustan pero no dicen lo que sienten, demuestran miedo. En el momento que la joven entra al tren y se devuelve, ya es muy tarde para expresar lo que siente. Aquí se demuestra, o más bien, enseña que debemos expresarnos en el momento preciso, pues si no lo hacemos y esperamos mas tiempo ya será muy tarde. En mi opinión me identifico mucho con ellos pues a veces pienso o siento algo que nunca doy a conocer. Me gusto el final, pues por lo menos se saludan, aunque lo demás no me gusto porque no hablaron nada.
Final de los Donguis
Una vez me enteré del asunto de los donguis, me surgió un torbellino de ideas escalofriantes sobre lo que podría ser el fin de la raza humana. Así que pensé en para qué Dios creó al hombre, y después de un rato de reflexiones, me respondí a mí mismo: “¡Para resolver los problemas que nos rodean , claro!”.No quedaba más que hacer, no podía contenerme de la ira, estaba decidido, tenía que evitar desgracia semejante, de cualquier manera. Así que, al día siguiente, empecé a investigar todo sobre los donguis. Asimismo, con el transcurso del tiempo, tuve la oportunidad de conocer grandes hombres de ciencia, políticos, economistas, inclusive algunos presidentes, todos decididos a colaborar unánimes por la vida de las naciones. Ahora bien, conseguir un fondo de investigaciones para encontrar alguna debilidad en seres tan extraños, no fue simple, y en especial porque se trataba de esos señores de las Naciones Unidas. Pero como todo obra para bien, al cabo de un año nos lo dieron, lo que nos permitió desarrollar nuestros estudios instantáneamente luego de haberlo hecho en primera instancia de forma empírica. No fueron necesarios tanques de guerra, ni mucho menos gases o veneno, pues la sustancia no era para matarlos, sino para convertirlos en seres amistosos, lo cual logramos un 29 de noviembre en medio de un día lluvioso y húmedo.
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